Nunca me gusto comparar, no pensé llegar a este punto de posibilidades, de todas las posibilidades jamás asumí ni un poco cerca nuestro destino, fuiste una estrella fugaz que cumplió mi deseo, pero te fuiste, juré jamás volver a reprochar algo a alguien, es más juré jamás cuestionarme las razones, creí que el proceso lo estaba dominando, pero no! Tú me rompiste, me recordaste lo que es sentirse nuevamente rota
Prometiste que no me ibas a dejar, prometiste que harías todo difícil antes de renunciar a lo que era nuestro.
Pero en realidad que fue nuestro?, esos días de solo platicar, comer y contarnos hasta el más mínimo detalle, las noches de corazón roto, cuando lloramos y nos decidimos desnudar en alma para conocernos mejor, cuando compartimos nuestros más grandes miedos y nuestros más grandes deseos, esos días donde no fui tan lista para darme cuenta que solo estabas siendo celoso, esa serie que solo fue nuestra, las miradas de complicidad que solo tú y yo entendíamos, los paseos por carretera, las borracheras que nos tocó tolerar, esas risas que nos hicieron doler el estómago, ese día que yo necesitaba de ti y tú necesitabas de mi, no pensé que yo iba a sentir tanto el que no estuvieras aquí, que no cumplieras tu promesa, que me hicieras creer algo que no fue cierto, porque no, no era tan Grande tú miedo que esto terminara, porque tú lo terminaste…
Me dejaste el corazón roto, te fuiste sin verme a la cara sin decirme que pasaba, te fuiste sin explicarme porque fuiste tan injusto, y después de darme cuenta lo mucho que te quiero, también me doy cuenta lo mucho que te tengo que agradecer que te hayas ido.
Ya no regreses, ya no será necesario que digas que por delante del sentimiento siempre estuvo nuestra amistad.